viernes, 4 de junio de 2010

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con unas simples preguntas de unos contendidos cualquiera?

Considero que no, ya que el aprendizaje se relaciona con diferentes formas de aprender, con los objetivos educativos, de aprendizaje y los que necesitan la sociedad y mucho menos si tenemos que conjuntarlos con las competencias que demanda el siglo XXI.
Sabemos que a lo largo de la historia se han dado diferentes definiciones del término “aprendizaje”, se consideraba que éste se adquiría en el momento mismo que el estudiante era capaz de repetir lo que el maestro se señalaba; por consiguiente se abusaba de la memoria y se pensaba que el estudiante aprendía en la medida en que se convertía en repetidor de contendidos seleccionados, en la mayoría de las veces por el docente. También, se veía el aprendizaje en el estudiante en la medida en que demostraba ciertas conductas observables esperadas después de trabajar con ciertos contenidos y técnicas de enseñanza.
Sin embargo, actualmente, esas formas de concebir el aprendizaje se pueden considerar anacrónicas o incorrectas porque para evaluar el aprendizaje únicamente se tomaba en cuenta los contenidos y los procesos de aprendizaje, nunca se tomaba en cuenta los cambios estructurales y personales de los alumnos, su interacción con el objeto de estudio, las relaciones personales con los demás participantes del proceso, valores y conductas mostradas con su medio ambiente.
Es por ello que el aprendizaje no debe ser concebido como algo trivial que se puede observar y medir con simples preguntas a propósito de contenidos cualquiera. Para que ello ocurra, los contenidos deberán incluir situaciones que permitan la apreciación de los cambios que el alumno ha tenido como ser humano, después de su interacción con el objeto de estudio y también deberá permitir observar los cambios estructurales que se dan, incluso en el proceso mismo.
Se ha enfatizado en el quehacer educativo en medir el aprendizaje, observando solo respuestas solicitadas al estudiante, y no así, al trabajo profesional del docente; al contexto que envuelve el ambiente escolar y mucho menos, al currículo propuesto por las autoridades.
En el mundo académico se habla de aprendizaje cuando el sujeto se apropia de nuevos contendidos para incrementar su acervo cultural, en el mundo político se trata de enajenación y en la iniciativa privada se puede pensar en lo que será su futuro personal calificado.
Considero que en un mundo tan convulsionado como el que nos toco vivir, no basta unas simples preguntas, se debe mirar más allá.
Para el desarrollo de competencias Xavier Vargas Beal, deja claro que no se debe confundir las del ámbito empresarial con las competencias educativas, el desarrollar competencias no significa ser competente en una tarea en particular, que es lo que se pretende cuando se capacita a un empleado, el enfoque educativo va mas allá de preparar o capacitar a los jóvenes en algo, y mientras no nos quede claro, es en vano la construcción de programas basados en competencias. Cabe aclarar que ser competente, es diferente a ser competidor, aquí el segundo está inmerso en ganar o perder, y ser competente refiere unas capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas del saber.
Por otro lado, aclara que todo aprendizaje es significativo para el alumno, aunque en distinto grado, en tanto son aprenhendizajes con “h”, al desarrollar competencias por las mismas razones que se desarrollaron estas, se desarrollan otras competencias igualmente significativas mediante las cuales el estudiante resuelve su realidad personal. Del aprendizaje situado, se refiere que, situar el aprendizaje tiene un aspecto inter-psicológico de práctica socio-profesional, cognitivamente hablando en el interés personal y en la zona de desarrollo próximo del estudiante. Concluyendo, siempre debe existir la relación estructural entre el desarrollo de las competencias, el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado, y que la competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado en la acción con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones y resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos.
Así, a propósito del desarrollo en competencias y justo en esos términos en los que se entiende que Saber conocer y saber hacer resuelven la tarea humana de saber el qué y el cómo, pero de ninguna manera alcanzan para resolver social y éticamente el con quién y el para qué. Para ello, se necesita en palabras de Delors- saber convivir y saber ser.
Con el enfoque en competencias se intenta abrir una ventana a la reflexión de los que ocurre en el mundo actual, y obliga a generar nuevos saberes que intenten transformar nuestra realidad.
Saludos y agradezco sus comentarios

1 comentario:

  1. Muy buenas tardes maestra Mary, como siempre sus trabajos con gran calidad y muy acertados, el trabajar con competencias nos da oportunidad de evaluar a los alumnos con un sinfin de actividades. SALUDOS

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